Me levanté con una hermosa sensación, ya era sábado, tanta espera iba a tener su merecido premio. Hoy jugaba FDV. Tempranito, luego del desayuno, suena el celular; era Javi avisando que venía con un amigo, le dije que me parecía bien, que se traiga los botines que si teníamos el partido liquidado le dábamos el lujo de jugar con nosotros unos minutos. Habíamos conseguido dos refuerzos para la defensa y realmente presentía una victoria.
Enseguida recibí otro llamado, esta vez de Rober, diciéndome que Leo NZ se había lesionado la columna hacía unos minutos y no podía venir. El ánimo se me fue al piso, otra vez había que rearmar el equipo.
Me agarré el muslo, pensé en la lesión que me tenía a maltraer; “Estás para jugar unos minutos ?”. “El que calla, otorga.”; pensé. Rápidamente me imaginé tirado en el suelo con Rober cagándome a pedos.
Revisé las camisetas, cargué el pizarrón, el fibrón, la cinta de capitán, unas servilletas y me dispuse a partir. Faltaba una hora y cuarto para empezar el partido. Había hecho un pedido especial para llegar antes y poder hablar con el equipo, no les podía fallar. Tuve la sensación que me olvidaba algo, por lo tanto me sentí en la obligación de preparar el bolso, metí dentro los botines, dos shorts, tres pares de medias y las canilleras. Por dentro esbocé una sonrisa.
Al llegar me encontré con una grata sorpresa. Media hora antes, ya estábamos prácticamente todos, incluyendo a Leo que a último momento había decidido venir. También estaba Goros con su muchacha. Hasta el momento era nuestra mayor hinchada desde que Nicote y el ahijado del Pichu habían hecho de eventuales barrabravas en el debut con victoria de la primera fecha.
Éramos catorce, sin embargo el equipo ya estaba pensado, solo tenía que sentarme a hablar un ratito con cada uno. Repartí las camisetas, quise darle la 10 a Seba pero me la rechazó porque creía que era mufa. Lo miré a Ludo y se la alcancé. “Hoy jugas con la 10”; lo premié. Me senté pizarra en mano a charlar con los defensores, luego con los mediocampistas y luego con el ataque. “Vos por adentro; si tenemos la pelota por acá; fíjate esto y aquello; tocá por afuera; quiero desborde y centro.”
Comenzó el partido. Hoy lo tenemos que ganar me repetía.
“Estos muertos van segundos ?” ; “Bien Nacho, bien. Hay que pararla.” ; “Eso es fútbol chicos, eso es futbol !!!.” “Donde está parado Javi ?”
Mientras tanto Leo al lado mío hizo un provechito con olor a paty que aún no había digerido.
Ludo agarró la pelota y encaró para afuera. Casi se me pianta un lagrimón, esa jugada ya la había visto; estaba armando la jugada que habíamos preparado, divisé a Nacho y se metía al área. Ludo con la 10 se lanzaba en carrera pegado a la raya pero de golpe frenó. “Que crack este Ludo”, me dije. Pero no, en realidad había sentido un tirón en el muslo. Lo miré desde atrás y me sentí culpable; no pude dejar de pensar que le había dado la 10.
Leo me miraba como pensando que podíamos hacer, a quien podíamos meter.
“Leo estás para entrar ? Calentá un poquito, parate de 4, que Nico juegue de 8 y Ale de wing derecho.” “Cambio juez !! Cambio !!!!”. Leo saltó a la cancha con la 2 azzurra en la espalda.
Con la lesión de Ludo y la obligada reorganización del equipo, el rival pareció tomar las riendas del partido.
“Rober organizame el medio !!”. “Javi estás de puntero izquierdo, bajá un poco !!”. “Vamos Nico, vamos, no te desconcentres !!.”
Al finalizar el primer tiempo el equipo volvió para el banco, volví a charlar con Nico y Ale acerca de sus nuevas posiciones. Antes de recomenzar el partido, me acerqué al Pichu: “Con el empate estamos bien.”. El capitán del equipo asintió con la cabeza. Leo estaba muerto y pidió el cambio, el capo empezó a calentar.
“Cambio juez !! Vamos capo, parate de 4 donde estaba Leo.”
“Como estás Dj ? Bien ? Jugás todo el partido entonces.” Dj atinó a contestar explicando su cansancio del partido anterior. “Callate, no me hables a mí.” – le grité pensando en ahorrarle aire.
Pero en el segundo tiempo algo pasó con los rivales, la cancha definitivamente se había volcado en nuestra contra. Me fijé en el viento, pero no parecía ser la razón. La inclinación del campo de juego tampoco era tan brusca. Por un momento quise imaginar que era el humo de la quema de pastizales y tal vez tenían tubos de oxigeno en el banco.
“Están jugando mejor.” - dijo goros. Aparentemente alguien tenía que reemplazar el pesimismo de Juli que no pudo venir. “Al menos Goros había traído la cámara con pilas” me dije por dentro.
“No. No nos llegan casi.” – atiné a decir. Lo miré con bronca no queriendo creer lo que me decía.
Finalmente dentro de mí sospechaba que estaban jugando mejor. El partido se hizo aburrido, pasaron 20 minutos del primer tiempo, nosotros no teníamos llegadas al arco, y las de ellos no eran peligrosas.
“No fue foul eso !! Que cobra juez !!.”. Mientras el pichu mandó a un par a la barrera, lo miré a Nacho atento para la contra.
“Como estás Nacho ? Bien ? Entonces meté un gol !!”. Resurgieron las esperanzas.
Vino el tiro libre llovido, el Pichu mientras seguía la pelota con la vista miraba de reojo a Nacho para tirar el contra ataque. Bajó los brazos, sin embargo paso lo increíble; la figura descollante de FDV y nuevo capitán falló. La maldita pasó entre las piernas del arquero y entró suavecita al arco. Instantáneamente, todos bajamos la cabeza en clara señal de luto por las esperanzas perdidas.
El resto del partido fue previsible, enseguida sufrimos el segundo y tercero.
FDV estaba triste, el rival se divertía y hasta tiraba rabonas.
“A ese tipo hay que atenderlo.” le dije al lineman que estaba al lado mío. Toqué mi pierna y miré de reojo mi mochila, sabía que ahí estaban los botines. Me di cuenta que no tenía sentido, el partido ya estaba perdido.
Para colmo Nacho empezó a renguear y tuvo que salir. Entró el amigo de Javi, y me sentí responsable por lo que había pensado más temprano en la mañana. “Que lujo para el pibe, entrar 3 a 0 abajo”- irónicamente pensé.
Pronto me inundó la culpa. Empecé a enumerar; la lesión de Ludo, porque le dí la 10; la de Nacho por no parar sus ataques de gol que se dan en media cancha; la mía por volver antes de tiempo; lo del Pichu por no explicarle las responsabilidades implícitas de un capitán. Les había fallado y tenía que esperar toda una semana para tener revancha.
“Por suerte siempre hay revancha.” pensé.
“Callate amargo !!” me retruqué. Y comencé el luto de siete larguísimos días.


4 comentarios:
Hermoso post lucho. Poca gente tiene tanto futbol en las venas. Pocos pasan la semana solo pensando en el próximo sábado. Pocos sienten bronca estando afuera por no poder ayudar. Pocos sueñan con poder entrar y cambiar el partido e incluso pocos van aún cuando no pueden jugar.
Gracias Lucho!
Gracias Nico. Solamente jugué a escribir algo distinto un poco motivado por vos. Veremos si me siguen agarrando brotes como este. Intenté copiarme algo de Sacheri, obviamente salvando la distancia.
Excelente !!!
Tiembla Sacheri...
Lucho espectacular el post... Es como haber estado en tu piel, viviendo el partido. Simplemente Espectacular.
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