Llegó la fecha 4 y con la misma muchas novedades.
Seba y Pablo no pudieron venir, el capo y Lucho estaban lesionados por lo tanto se necesitó de ayuda externa para llegar a los 11.
Se sumó Daro como lateral izquierdo para terminar de darle forma al equipo.
Tanto el capo como Lucho tuvieron que agachar la cabeza y por decisión del técnico jugar infiltrados.
El no contar con un enganche natural como Seba hizo que la tripleta técnica dibujara un clásico de la década del 40. Formación 4-3-3 sin enganche y con dos wings.
Veamos como se paró el equipo:
En cuanto a la marca
Claramente se ve que el equipo dependía mucho de la marca de los tres mediocampistas y los defensores. Por otro lado se buscó que los tres delanteros presionaran a la defensa rival para obligarlos a buscar el pelotazo. La defensa parada con 4 en el fondo debía tener cuidado por los ataques por el centro.
En cuanto al ataque
El mediocampo debia aportar toque y pases hacia las bandas, para que los wings buscaran el desborde y centro al gran 9, el hombre gol. Se buscó mucho desborde.
Ahora sí pasemos al análisis del partido
Empezamos con mucho nerviosismo, típico de la nueva estrategia planteada. Se corrió mucho y se jugó poco. Pronto el rival marcó el 1-0, y enseguida aumentó a 2-0 en nuestro peor momento.
A partir de ahí intentamos generar algo mas de juego, circulando la pelota entre los mediocampistas. Sin embargo la pelota no llegaba limpia a los delanteros y cuando llegaba no eramos capaces de desbordar por los costados.
Con el fin del primer tiempo, el equipo se daba cuenta que estaba jugando distinto a como acostumbraba y eso daba algo de tranquilidad.
El segundo tiempo se intercalaron las posiciones de los wings buscando mas desborde por el sector izquierdo del ataque. Nos plantamos mejor, el rival ya no llegaba tanto, y cuando llegaba la defensa marcaba mejor y superaba en número al rival.
En nuestro mejor momento, cuando el equipo más atacaba llegó el 1-2 con un soberbio cabezazo de Ludo y resurgió una luz de ilusión. Llegó un tiro libre peligroso a nuestro favor. Fede se paró como para agujerear el arco, pero deslumbró con un suave toque con calidad hacia un ángulo por encima de la barrera. El arquero rival solo pudo rezar y la pelota no quiso entrar.
Nos acercábamos con mucho huevo y llevándonos por delante al equipo rival. Nacho comandaba el ataque, Rober organizaba el medio y paraba a quien pasara y Fede ordenaba la defensa y se mandaba al ataque. FDV se parecía a lo que los jugadores y los técnicos buscaban.
Sin embargo a pesar de la supremacía en la cancha, el equipo rival oriundo de Lugano marcó el 1-3 que sorprendió a propios y ajenos. Enterraba las esperanzas.
Y acá es donde me quiero detener. Veníamos de dos derrotas consecutivas sin goles a favor y con poco volumen de juego. Faltaba un pilar como Seba. El partido estaba 1-3 y quedaban pocos minutos. Todo esto hacía pensar que estábamos muertos, sin embargo apareció lo mejor del equipo y de sus jugadores.
FDV se hizo equipo, tocó, desbordó y marcó como nunca. Presionaba en toda la cancha y parecía local. Los metimos en un arco. Literalmente. Ale metió un gol legítimo luego de presionar a la defensa, recuperar la pelota y definir. Un rival sacó la pelota desde adentro, pero el gol no fue convalidado.
Luego llegó un corner y el arbitro marcó un claro penal. Enseguida Nacho pidió la pelota, pateó como los dioses a un costado, pero el arquero consiguió sacarla al corner. En ese mismo corner Nacho cabeceó con destino de gol pero fue sacada en la línea. Ante la mirada atónita del equipo rival, FDV era una tromba, un tren animal que quería pasarlos por arriba. En ese claro frenesí y descontrol fue que llegó el 1-4 y final del partido. Resultado mentiroso.
Solo los que estuvimos ese día sabemos lo que pasó, no fue un mero 1-4. Fue nuestro renacimiento.
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2 comentarios:
El capitan fue Rober, no se porque artilugio, pero fue Rober.
nuestro renacimiento... somos una ave fenix y lo vamos a demostrar!
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